Y como todo lo malo que pueda ocurrir, efectivamente ocurrirá, Raúl, el ladrón que aguardaba en la camioneta, vió a Eva en el sótano. Le llamó la atención que ella hubiera llegado corriendo y aparentemente bastante asustada. En ese momento, recibió una llamada de sus cómplices, en la que le ordenaban que subiera a recogerlos, porque se tenían que ir de allí a toda prisa. Cuando empezaba a subir por la rampa, vió a Miguel que pasaba corriendo, pero decidió ignorarlo.
Cuando llegó a recoger a sus compañeros, el jefe ya había despertado y reclamaba airadamente por el fracaso del plan.
Entonces, Luis protestó:
- Todo fue por culpa de esos mocosos. Me hubieras dejado agarrarlos
- Yo creo que fue tu culpa, por andar disparando por todo el centro comercial, contestó el jefe
- Yo se donde están, intervino el chofer. Ví una muchacha y un muchacho en el sótano 1
- Vamos a buscarlos. no pudimos robar el banco, per podríamos pedir rescate por esos dos, apuntó Luis
- No es mala idea, observó el jefe y ordenó al chofer bajar al sótano
Mientras tanto, Eva y Miguel pensaron que había pasado el peligro. Estaban sentados en el suelo recobrando el aliento, cuando un chillido de cauchos de un vehículo que se desplazaba a gran velocidad les hizo temer lo peor
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