martes, 8 de junio de 2010

El secreto de sus ojos

El secretario Espósito entra a la habitación donde se ha perpetrado un asesinato. Descubre en el suelo el cuerpo desnudo y macerado a golpes de una mujer joven. La brutalidad de la escena lo impacta. Hay signos de violencia por doquier: sábanas ensangrentadas, objetos rotos, desorden. Las evidencias de este acto despiadado impresionan al funcionario, quien se queda sin habla y deja de escuchar las palabras pronunciadas a su alrededor. Recorre el cuarto con la mirada y ve las fotografías de una mujer bella, joven y feliz; en ellas reconoce a la víctima. Vuelve a mirar el cadáver, al que, en ese momento, una mano enfundada en un frío guante plástico, le cierra los ojos. Ve como cubren el cuerpo con una manta y regresa a la realidad. Ya no intenta dejar la causa, la hace suya

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