Sebastián es un niño todoterreno. Decir que es adorable, muy simpático, lindísimo y educado es dejar de lado la mayor de sus virtudes: es un guerrero urbano. Como muchos niños de nuestro tiempo, emigra desde su tibia camita demasiado temprano, para cubrir su apretada agenda. Se sienta con su mami a desayunar cereal, mientras planea mentalmente las actividades del día: halarle las colitas a Laura, colorear con los creyones de cera, aunque tenga que arrancárselos a Miguel, y hacerle entender a la maestra que compartir sus juguetes preferidos no es una opción. ¡Ah, si! , también tiene que crecer y aprender cosas de adultos; debe recordar que ya no usa pañales y necesita pedir permiso para ir al baño.
Desde esa edad en la que las personas todavía no tienen nada de que arrepentirse, guarda una relación muy especial con su amigo Chiquitín, quien aparece junto a él en la foto. Y es que los niños y los animales manejan un código secreto de comunicación, ajeno a muchos adultos. Sólo aquellos que aún no han perdido su alma de niños se entienden con los animales desde el corazón.
Dedicado a Florángel Quintana
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